El rey africano que tiene que trabajar de albañil en Canadá para ayudar

¿Cómo vive un verdadero rey? Lleno de lujos, grandes riquezas y, sobre todo y más importante… ¡el dinero del pueblo! No es de extrañarnos que el gobierno en general haga esto; al menos yo tengo la idea de que “si hacen alguna transa, al menos ayuden a la gente y no la dejen morir de hambre”. 

Eric Manu es un ejemplo a seguir y nos ha dado una gran lección: prefiere trabajar todos los días sin descanso, y más de la mitad de lo que gana lo invierte en ayudar a ¡su pueblo! Él es rey en Ghana, África. 

Vive en Langley, Columbia Británica, Canadá; se gana la vida trabajando de¡jardinero y albañil!, y desde que funge como rey cada quincena manda provisiones hasta África, porque afirma que “representar al pueblo implica una gran responsabilidad y merecen una oportunidad en la vida”.

Sin embargo todo ocurrió de manera inesperada. ¡Era heredero al trono sin saberlo! Desde muy chico, él y su madre emigraron a Canadá y allá se establecieron. Lo que sucedió fue que su tío era el rey en la comunidad de Akan y falleció sin haber tenido descendencia. Su familiar más directo era Eric. En julio del año pasado éste recibió una llamada del gobierno. Le dijeron en pocas palabras: “eres el nuevo rey”.

Para un Joven de 34 años cómo él, fue una gran sorpresa y aceptó sin pensarlo.  Viajó a Ghana para recibir el título de rey pero prefirió regresar a Canadá, y hasta la fecha ha mantenido la promesa que hizo a toda su comunidad: “jamás les voy a dar la espalda”. Desde ese día trabaja mayormente como jardinero, y la labor social que ha hecho con su pueblo es digna de admiración. 

Por fortuna su jefa se interesó en su historia y juntos hicieron una fundación llamada “A la Luna y de Regreso”, que ¡ayuda a toda la comunidad de Ghana con generosas donaciones! Uno de los principales objetivos de Eric es que todos tengan acceso a la educación y salgan adelante.

La comunidad de Akan tiene un verdadero rey. Esa persona en quien se pueden recargar y que va a velar por ellos. Todos los días está metido en los jardines, carga carretas repletas de ladrillos, no descansa y se da tiempo para sonreír a la vida. “Estoy orgulloso de mi comunidad, de mi familia, de ser africano y de ser ghanés”, afirma.

La reina y el pequeño príncipe.

No creo que exista otro político igual, con un amor tan desinteresado como el suyo. Las buenas acciones no sólo son de las películas, también suceden en la vida real, y son precisamente esas historias de vida las que me hacen creer que el mundo puede ser un lugar mejor. ¡Pon un granito de arena y sé feliz!

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